¿Cómo funciona una operación mediática?

In Medios

Frecuentemente hablamos en este espacio de operaciones de prensa (u “operetas”, como se las suele llamar de manera informal), pero pocas veces se nos presenta en la realidad fáctica un ejemplo clásico, un tipo ideal de opereta concreta para demostrar en la práctica de qué se trata. La denuncia y posterior fallecimiento del oscuro fiscal Alberto Nisman nos regala ese ejemplo, que utilizamos aquí para ilustrar cómo los medios manipulan a la opinión pública mediante la construcción de un relato que parecería ser coherente y, con ello, logran instalar una determinada idea en el sentido común.

Presentamos el ejemplo aquí (con recortes de las portadas del Diario Clarín, publicadas entre los días 12 y 19 de enero) de cómo los medios en general preparan el terreno a lo largo de un periodo hasta llegar a la instalación de la idea fundamental.

La secuencia es cronológica.

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Día 1 (12/01)

Los “civilizados” del mundo se ponen “de pie” contra el terrorismo; el gobierno argentino, que hace apología de la “barbarie” por alinearse con América Latina en vez de hacerlo con las potencias occidentales, lógicamente está ausente del acto realizado en Buenos Aires. Nótese los términos “terror”, “masacre” y “muertos” asociado a la “ausencia” del gobierno argentino.

Día 2 (13/01)

La Casa Rosada, ya claramente asociada a la “barbarie” del terrorismo, prohíbe expresamente que su canciller concurra a la marcha promovida por la “civilización”. Hasta aquí todo muy lógico. Y de yapa, en el recuadro de la derecha, un revés para el gobierno terrorista en su intento de tapar la corrupción: empiezan a aparecer los fiscales de Justicia en el cuento, como el que no quiere la cosa.

Día 3 (15/01)

En consonancia con lo anterior, aparece la acusación de un fiscal de Justicia a la presidenta: ahora está alineada con la “barbarie” y también es cómplice, ya que encubre a los que perpetraron el atentado a la AMIA. La causa tiene más de 20 años. ¿Por qué la denuncia aparece ahora? También sabemos que el fiscal Nisman interrumpió sus vacaciones para presentar dicha denuncia. ¿Por qué?

Día 4 (16/01)

Ataque al fiscal Nisman por sus denuncias, lo que necesariamente demuestra el alto contenido de verdad que deben tener las mismas. Además, la presencia de los términos “SIDE”, “AMIA”, “encubrimiento” (dos veces) y “acusación” refuerzan la idea de un gobierno que ya pasó de estar alineado a ser cómplice y que tiende a seguir involucrándose más y más con la “barbarie”, como veremos más adelante.

Día 5 (17/01)

Siguen reforzando la idea del encubrimiento, que por otra parte ya está plenamente instalada. Al fiscal hereje el kirchnerismo promete entrarle “con los tapones de punta”, porque representa una amenaza muy real.

Día 6 (18/01)

Aparece la miseria del periodismo: el condicional “tendría” no concuerda con la exactitud del número 330. “Tendría cientos” o “tendría decenas” podría disimular mejor, pero la mentira es tanta que los detalles se le escapan al editor. Además, ya empieza a aparecer en el caso el demonio favorito del gorilismo lector de Clarín: La Cámpora. No hay sector del gobierno que no esté involucrado.

Día 7 (19/01)

El fiscal que acusó a la presidenta y todo el gobierno es encontrado muerto con “dudas sobre la causa de su muerte”. Extrañas circunstancias, cosa turbia, muerte. El gobierno que ya se había instalado como encubridor y cómplice del terrorismo pasa a ser percibido como asesino (y, por lo tanto, terrorista) por el sentido común. Aunque nada de lo afirmado en todas estas portadas estuvo mínimamente cerca de ser demostrado, se invierte la carga de la prueba: es el acusado ahora quien debe probar su inocencia.

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