Kirchner, Chávez, Lula y Putin: ¿Qué tienen en común?

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Son producto de la posmodernidad, directa o indirectamente afectados por la caída del Muro de Berlín. Llegaron al gobierno en sus países en el marco de profundas crisis institucionales que el neoliberalismo había provocado con su destrucción sistemática de las instituciones del Estado nacional. En algunos casos, los países que tocaron gobernar tenían incluso su integridad territorial amenazada, pero todos supieron salir a flote y lograr la refundación de sus naciones sobre bases mucho más sólidas.

Más allá de lo coyuntural, de sus puntos de partida, estos cuatro hombres tienen en común además dos características fundamentales. Cada cual a su manera, los cuatro tendrán asegurado un lugar destacado en la historia por poseer estas dos cualidades indispensables para cualquier estadista que quiere romper el molde: la heterodoxia y el coraje.

Heterodoxia, para buscar soluciones diferentes a cada problema que surge. ¿Quién no recuerda a Néstor Kirchner y a Hugo Chávez “conspirando” para confundir y marear a George W. Bush durante la cumbre de Mar del Plata en 2005? ¿O a Lula, con su metáfora de la casa, para explicar a la extrema izquierda que no era posible reformar la casa tirando todas las paredes a la vez, pues esto implicaría la caída del techo sobre sus propias cabezas? Y finalmente, ¿cómo no mencionar a Putin, haciendo entrar a la sala de reunión un perro enorme para intimidar a Angela Merkel, habiendo averiguado de antemano que la dura neoliberal alemana padecía, pobre, de cinofobia? Estas y otras tantas soluciones poco ortodoxas son las que vuelven impredecibles sus acciones y enloquecen al poder fáctico mundial, que no los puede anticipar jamás.

Coraje, mucho coraje, para enfrentar al imperialismo occidental sin dar nunca un paso atrás, pese al chantaje constante, a los aprietes diarios de Washington, París y Londres, y sus secuaces por todo el mundo. Néstor le posó la mano en la rodilla a Bush, para demostrar con lenguaje corporal quién estaba en el control. Chávez lo denunció al mismo Bush en las Naciones Unidas, nada menos, acusándolo de oler a azufre como el mismo diablo y le “regaló” al sucesor, Barack Obama, un ejemplar de ‘Las venas abiertas de América Latina’, como una carta de intenciones de liberación nacional muy clara. Lula respondió a un súbito endurecimiento de la política migratoria de los Estados Unidos hacia los ciudadanos brasileños con la exigencia de los mismos requisitos para la entrada de ciudadanos estadounidenses a Brasil, un atrevimiento imperdonable. Putin, por su parte, les negó la vía de la guerra imperialista en Siria y en Ucrania, poniendo de manifiesto que la hegemonía de Estados Unidos está quebrada y que la emergencia de un nuevo orden mundial es sólo una cuestión de meses y años.

Cuatro hombres muy distintos, con diferentes orígenes e ideologías pero que supieron ser por igual próceres en sus respectivos países. Algún día la historia empezará hablando de ellos para explicar por qué el mundo es como es.

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