La insostenible incoherencia de la derecha (gorila, majunche y escuálida)

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Ahí están Luis Almagro, los gorilas en los medios de difusión del poder y todos sus loritos repetidores del sentido común colonizados gritando que en Venezuela hay un autogolpe en curso y que eso “ya es una dictadura”. Están como locos, pero se olvidan de algunas cosas:

En primer lugar, muestran la hilacha de la incoherencia. Cuando realmente hubo un golpe de Estado en Venezuela, un golpe de la derecha neoliberal proyanqui contra Chávez, hablaban de empresarios que asumían y disolvían el Congreso (sin señal de escándalo) y de un “presidente” Carmona disolviendo los poderes públicos con toda la legitimidad del mundo. Entonces no había ningún golpe porque, claro, Carmona representaba los intereses de las corporaciones, que poseen los medios de difusión en monopolio.

Y además olvidan decir que no fue Maduro, sino la Corte Suprema de Venezuela, es decir, el poder judicial y no el ejecutivo, quien sancionó al poder legislativo. ¿Por qué lo sancionó? Por incumplir decisiones judiciales.

Cuando el fallo judicial favorece al poder fáctico, la justicia es legítima; cuando no, es autogolpe de Estado.

¿En qué quedamos?

En nada. “Dictadura” o “democracia”, “golpe” o “revolución” dependen de quiénes tengan el poder para nombrar. Ellos son los mismos, la derecha, y dicen que en Cuba hay “dictadura” porque hay partido único. Pero nosotros decimos que hay democracia porque en Cuba todos los derechos de las mayorías están garantizados por la revolución y el poder popular, sin posibilidad de que venga un neoliberal con el cuentito del “cambio” y gane las elecciones. La democracia para nosotros son los derechos; para ellos son las “formas republicanas”.

Es una cuestión de punto de vista, de intereses de clase. Y según nuestros punto de vista e intereses de clase, la Revolución Bolivariana se defiende y se cuida, más allá de lo que opinen las minorías privilegiadas que quieren un mundo para pocos: ellos mismos.

El Diario Clarín, siempre anunciando “total normalidad” después de un golpe, pero poniéndose como loco cuando no hay ningún golpe.

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