Pornografía de jubilados alzados y destrucción neoliberal: la estamos pifiando mal

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Decíamos por ahí en una publicación anterior: allí donde vemos “errores” y “metidas de pata”, existe la ejecución minuciosa de un plan de destrucción. Debajo de lo visible, que es burdo y hasta grotesco, lo que hay es un cálculo con precisión milimétrica.

Leemos que Mauricio Macri da la nota una vez más y dice, en un acto público y delante de las cámaras de televisión, que los abuelos son grandes consumidores de pornografía en Internet. ¿Y qué pasa? Lo esperable: escándalo, puteadas, burlas, risas. “¿Cómo va a decir semejante estupidez?”, “¡Es una máquina de vomitar pavadas!”, “es un pelotudo, un desubicado”, etc.

Sí, sin lugar a dudas lo es. Macri, el individuo Macri, tiene muy pocas luces y un extenso historial de vergüenza ajena en los medios. Hace ya algunas décadas que el individuo Macri se viene presentando en público como un auténtico boludo, una máquina de decir pelotudeces en serie.

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Pero no, el problema no es el individuo Macri. El problema es el modelo de país y el tipo de política que el individuo Macri representa y, a la vez, oculta, sin que esto sea ninguna contradicción, como veremos a continuación.

La precisión milimétrica

Hablábamos al comienzo de un cálculo que se realiza con precisión milimétrica. Macri, el individuo Macri, jamás dice lo que quiere o lo que piensa. Macri es tan solo un vocero, es el encargado de ejecutar discursivamente un libreto preparado por otros. Cada vez que Macri se presenta ante las cámaras y los micrófonos, ya viene con todo cocinado de antemano. ¿Cocinado por quién? No por el propio Macri, por supuesto, pues ya hemos visto que el individuo Macri no tiene capacidad de cocinar intelectualmente nada. Macri apenas memoriza y repite un libreto escrito por otros infinitamente más inteligentes que el individuo Macri, pero que no pueden o no quieren poner la cara para decirlo ellos mismos. A ese memorizar y repetir el neoliberalismo llama “presidir un país”.

Cada una de las “metidas de pata” o “derrapadas” de Macri en sus apariciones públicas —como la más reciente, que da cuenta de unos abuelos descargadores inveterados de pornografía en la web— es fríamente calculada, es un capítulo más del libreto que Macri ejecuta/actúa a la perfección y que se orienta a los siguientes fines:

  • Provocar y volver locos a unos determinados sectores de la sociedad que de ninguna manera votarían a Macri (o a cualquier símil de Macri, porque en el arco político los hay genéricos a calderadas), simplemente porque no votarían al neoliberalismo. Diga lo que diga Macri, aunque cambie y sea más serio que perro cagando, jamás recibirá el apoyo de esos sectores, que están ya convencidos del proyecto opuesto al que Macri representa en la lucha política. Entonces solo cabe provocarlos y hacerlos enojar, porque más enemigo de Macri de lo que ya son no podrán ser;
  • Generar espesas cortinas de humo, para que la sociedad en su conjunto se dedique a discutir las estupideces dichas por un presidente en vez de hablar de la destrucción económica, social e institucional que el neoliberalismo (que son los muchachos que escriben el libreto) lleva a cabo mientras ese presidente dice estupideces;
  • Mantener entretenidos y satisfechos a los que sí votan a Macri o a cualquier símil payaso neoliberal. El sector de la sociedad que hace de la política un circo es el mismo que apoya hasta golpes de Estado genocidas, siempre y cuando haya papas fritas, vermú y good show. Ese sector se ríe, festeja, aplaude y suscribe con gusto las “ocurrencias” del individuo Macri, lo mismo que las del individuo Menem en los años 1990. Para ellos eso es la política y, por lo tanto, la derecha no pierde votos en ese sector, los conserva, pues brinda lo que ese sector quiere consumir: la pavada. Este es el llamado núcleo duro de la derecha neoliberal y fascista que vive en la llamada “nube de pedos” mientras el poderoso destruye todo, incluso a ellos mismos.

Garantizar ese núcleo duro que varía entre el 25% y el 30%, y dividir el campo popular en fracciones enfrentadas entre sí. He ahí la fórmula de la derecha para ganar elecciones de aquí hasta el infinito. Mientras existan para fragmentar el campo popular los Sergio Massa, las Margarita Stolbizer, los Nicolás del Caño y los “socialistas” en general —todos ellos listas colectoras de la derecha declarada y abiertamente neoliberal que hoy es representada por Macri—, con un núcleo duro del 30% será más que suficiente para mantener el orden establecido.

Bajar el nivel y a triunfar

Así es como nos van derrotando, al llevar la discusión política al nivel de la pavada y del circo. A Mark Twain le atribuyen el haber dicho que no es conveniente discutir con un idiota, pues rebaja al interlocutor a su nivel y le gana por experiencia y por conocimiento del terreno. Sea quien fuere el autor de la frase, lo cierto es que en el nivel de la tilinguería los pueblos llevamos todas las de perder. En el nivel de la pavada, los Macri son imbatibles, porque están en su salsa.

Debemos correr la discusión de vuelta a la política entendida a la manera de sus padres fundadores, es decir, como lucha por el poder político en el Estado (medio), para desde allí introducir modificaciones en la realidad social (fin). Si la política va a ser el comentario de la “metidas de pata” de los dirigentes/gerentes del poder fáctico, entonces tendremos neoliberalismo, destrucción y muerte para rato. Sí, porque el neoliberalismo es eso: destrucción y muerte adornadas por las más desopilantes ocurrencias de los gerentes de turno y por la risa histérica de los cretinos.

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