¿Qué sabemos de Córdoba?

In Medios

Generalmente por el centralismo cultural periodístico no solemos anoticiarnos de la coyuntura de lugar alguno de la Argentina que no sea la Capital Federal, incluso viviendo en determinada ciudad del interior a veces estamos más “informados” de los avatares de la ciudad porteña que de los propios que ocurren a nuestro alrededor. Córdoba, por ejemplo, no suele ser foco de crónicas informativas para la prensa porteña si no es por algún acontecimiento de relevancia insoslayable o que impacte directamente en la vida capitalina.

¿Qué sabemos de Córdoba?, ¿Qué está pasando en Córdoba en estas horas? Muchos repetirán de memoria que hay un paro de transporte histórico en cuanto a extensión en el tiempo y que “los K y la Cámpora” en algo están metidos, por supuesto. En Córdoba mismo, aun teniendo el conflicto vivenciado de cerca la percepción de la realidad no suele distar mucho de estas líneas: “hay paro porque los choferes son unos negros vagos”; “cortan la calle para hacer asaditos y choripán” (fotos y volantas que lo comprueban como verdad indiscutida); “no les importan los usuarios que quedan a pie”; “Mestre se muestra firme al no querer negociar con estas mafias”; “ganan demasiado como choferes”; “no acatan la ley”. Todos estos son reacciones que se podrá escuchar del opinador común que se informe con los medios cordobeses que direccionen la “información” para dar con culpables e inocentes de antemano.

Cosas que pasan (y no nos enteramos)

¿Qué está pasando realmente que los medios locales y nacionales tapan bajo un manto de interés de clase corporativo? Que efectivamente hay un paro por parte de choferes del servicio de transporte urbano de la ciudad que fue avisado con antelación de varios días para que la Municipalidad y las empresas tuvieran tiempo de sentarse a dialogar con los gremios y delegados de los choferes. Se hizo caso omiso. Cuando finalmente, el lunes 5 de junio se procede al cese de actividades, tanto municipalidad como patronal se muestran “sorprendidos” en un paso de comedia. “Paran por ambiciosos y porque no quieren laburar”. No. Paran porque tienen su gremio intervenido hace meses, no pudiendo ni participar en las negociaciones paritarias que desde UTA Nacional sólo se acordó por el 21% y a cobrar en 3 veces (la última en enero del año que viene). “No les importan los usuarios”. Falso. Una de las razones que los medios hegemónicos hábilmente se encargaron de tapar es que también fueron a huelga para reclamar por las condiciones paupérrimas de las unidades en las que viajan los usuarios y reclamando mayor frecuencia para que haya más trabajo y los usuarios no tengan que esperar más de media hora entre una línea y otra como ya es folklore hace años en las paradas.

Se ha moldeado el sentido común del ciudadano medio orientado a razonar que “estos trabajadores y sus gremios son una mafia”, ocultando dantescamente que las mafias están del lado de las patronales y del estado municipal quien, con Mestre a la cabeza, revocó licencias de antiguas empresas prestatarias del servicio de algunos corredores para dárselas —sin licitación mediante— entre gallos y medianoches a ERSA, empresa donde tiene varios socios y cuya esposa es accionista de la misma. ERSA hoy concentra la explotación y el negociado del 50% de los corredores de las líneas urbanas en la ciudad cordobesa por el dedo magnánimo de Ramón Mestre y su empresa amiga. Parece ser que las mafias no están del lado de los trabajadores sino del lado patronal vinculado al poder municipal de la mano del intendente que se ufana de dejar firma los despidos a choferes con la sensación de que el pueblo aclamará esas medidas de ‘mano dura’ que los propios medios ya inocularon en la opinión pública que tiene que ser la solución.

POR MATIAS OYOLA, EN CÓRDOBA

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