En esta ocasión vamos a tomar como base una interpretación muy bien realizada de lo que Noam Chomsky supo explicar y teorizar a la perfección: los 5 filtros de la maquinaria mediática para la dominación de las masas. Porque algo que nunca está de más es tomarnos un tiempo para comprender con la mayor claridad posible de qué manera está diagramado el sistema de los medios de difusión y a qué intereses reales responden sus productos. Cuanto más preciso sea nuestro entendimiento en este aspecto, mayores serán nuestras posibilidades de hacerles frente y no caer en el intento.

Hay muchas discusiones acerca de cómo podemos tomar el control de los medios de difusión para utilizarlos en favor de las mayorías, pero está a la vista que el primer paso es consumir aquellos medios que nos faciliten herramientas para la autodeterminación y comprensión de la realidad en los términos más beneficiosos para el conjunto social popular; dicho de otra forma, hay que empezar por elegir a conciencia lo que sea mejor para el pueblo, que somos nosotros.

El molde invisible

Lo que engloba toda la argumentación que se presenta en el video es un concepto concebido en 1988 pero que al día de hoy sigue siendo cuestionado (desde la propia maquinaria y repetido por aquellos inmersos en ella) para que no se profundice en su vital importancia: la manufacturación del consenso. Esto es completamente literal, ya que el consenso se da por la aceptación y consentimiento de un conjunto social en torno a un asunto determinado, lo que no significa que todos aquellos que aceptan piensen de la misma manera, y mucho menos implica que sepan qué es exactamente aquello que están aceptando. Con sólo creer que se trata de algo que podría (en potencial, siempre abriendo el paraguas) ser “la mejor alternativa” ya es suficiente para la obtención de ese consenso. Y esto, por supuesto, es una construcción dirigida, una manufactura de la industria de los medios. Naturalmente este proceso se da en todos los ámbitos de la vida social, pero cuando es producto de las corporaciones al servicio de las minorías privilegiadas, entonces se convierte en un problema para las mayorías populares. De esto se trata, de comprender cómo lo hacen para poder defendernos.

La manipulación es siempre vertical: desde arriba, donde están los poderosos dueños de los medios de difusión, hacia abajo y por encima de las masas a las que pretende adoctrinar para dirigir desde el sentido común colonizado.

Esta manufactura está perfectamente aceitada y empaquetada: nos venden conceptos, ideas e imágenes para que, a partir de ellas, seamos nosotros los constructores de nuestra propia cárcel mental. Nos van llevando mediante el bombardeo de informaciones a que nuestro foco de atención esté en lo que las corporaciones consideran relevante según el momento y la importancia que tenga todo aquello que pasa por detrás de esas informaciones; o sea, nos muestran la cortina de humo para que no veamos a los incendiarios. No son directos, no nos van a decir que hagamos algo que a las claras atente contra nosotros como pueblo; son, en cambio, sutiles y pacientes, pero nunca descansan porque saben bien que no se debe dar lugar a la reflexión, que es una capacidad que poseemos todos pero que no todos ejercitamos como debiéramos. El poderoso sabe bien lo que quiere, por eso jamás subestima al enemigo, que somos los pueblos. Por el contrario, se toma muy en serio el trabajo de convencernos, y de eso tendríamos que aprender más, mucho más.

Los filtros del mensaje

Como todo lo que pretende ser efectivo y duradero, lo que el poderoso nos brinda es una administración progresiva de aquello que quiere instalar en las masas, y en esa dosificación está el secreto de su arraigo: cuando nos percatamos de que hay algo nuevo, ya está instalado entre nosotros. Es como hace el pájaro Cuco (el de verdad): busca un nido de otra ave que esté empollando, espera que el ave se distraiga y le mete sus huevos en lugar de los originales (los cuales tira fuera del nido); el ave madre no se entera del cambio y empolla los cuquitos hasta que eclosionan; luego los alimenta como si fueran suyos y una vez que aquellos están preparados, se van a reproducir su modelo parasitario a otro lugar. Y el ave madre ni se entera. Así de terrible es hacer propias las ideas del poderoso, que terminan ocupándolo todo y transformando a las mayorías en soldados pasivos al servicio de los primeros. En tanto comprendamos de qué manera funciona la maquinaria mediática, nuestras posibilidades de escapar de sus garras serán mayores.

Ya en el año 1977 se sabía de la influencia de la televisión sobre la capacidad de análisis y discernimiento de aquellos que la consumen como si fuera aire para respirar. La enajenación puede ser total en tanto no se toma conciencia del bombardeo ideológico

En el video en cuestión se especifican los 5 filtros mediante los cuales todo esto sucede. El primero tiene que ver con la Posesión, o sea, de quiénes son los medios de difusión y a qué intereses, por lo tanto, son afines. Es fundamental tener en claro que los dueños del negocio son los que deciden qué se hace con lo que el negocio produce, y no es nada nuevo entender que de la misma manera funcionan los medios privados y estatales y lo que ellos generan como contenido. El segundo filtro tiene que ver con el Rol de los Anunciantes, es decir, con los que ponen la plata para que la máquina funcione. Y en esta instancia entra el desenfreno por la venta de cualquier cosa por más innecesaria que sea, ya que el fin no es que nos sea útil, sino convencernos de que gastemos dinero en ello. El tercer filtro es la Élite de los Medios, y esto también es bien conocido en tiempos de monopolios; los grandes se van comiendo a los chicos llenando a los espectadores de opiniones a medida y, entrando en el cuarto filtro, aparecen los Golpes a los medios alternativos, desprestigiando todo aquello que no sea funcional a la bestia. Por último, aparece la creación de un enemigo interno, el cual es producto de la construcción anterior como podemos ver sin mucho esfuerzo: para que el resultado sea el esperado, tiene que haber alguien a quien echarle la culpa.

Atacar y ganar terreno

Ahora que el esquema está a la vista, lo que nos queda por hacer a los pueblos es estar atentos a los mensajes que recibimos y tomarnos el tiempo que sea necesario para discernir y decidir; ya no podemos excusarnos en el desconocimiento ni en la falta de posibilidades de generar un cambio, porque con el alcance que se puede lograr mediante las redes sociales, páginas web, Youtube y demás formas de comunicar, los pretextos van perdiendo validez a medida que todos estos espacios van aumentando en cantidad y calidad de interpretaciones de lo que sucede en tiempo real. Y si no podemos crear espacios propios, podemos consumirlos y ayudarlos a expandirse, ya que cuantos más seamos entendiendo e interpretando la realidad, más verdadera se tornará ésta y con ello, sólo aquellos a quienes la verdad nos beneficia seremos libres para ocupar el lugar que nos merecemos en la historia. Tenemos todo al alcance de la mano en estos tiempos informáticos e hipercomunicados, y es nuestra responsabilidad hacer de ello una verdadera revolución para forjar una verdadera Patria Grande, esa que nos mostraron los grandes de los pueblos para que sepamos que es posible ser dignos y soberanos en el suelo que habitamos.

Y para cerrar con la luz de un gigante, nada mejor que citar a Néstor, que nos dejó los cimientos para la construcción de nuestros sueños:

“Hoy ustedes, hermanos de la juventud, militen donde militen, tienen la posibilidad de hacer el cambio en paz y en democracia que nosotros como generación no tuvimos. Por eso, participen; por eso, opinen; por eso, sean transgresores; por eso, ganen las calles; por eso, recorran las universidades, recorran los talleres, los trabajos… Esta juventud tiene que ser el punto de inflexión de la construcción del nuevo tiempo”

Seamos el pueblo de inflexión.

Por Romina Rocha