El futuro de los pueblos de América Latina empieza a jugarse el próximo domingo en Brasil. Se realizarán las primeras elecciones generales después del golpe de Estado institucional que abrevió el mandato de Dilma Rousseff en el año 2016 y dichas elecciones van a tener lugar con el principal referente de lo nacional-popular proscrito y encarcelado. Al momento de cerrar esta edición, Lula da Silva seguía prisionero del régimen golpista en los calabozos de Curitiba y Fernando Haddad se aprestaba a realizar la transferencia de votos como candidato sustituto. El mismo domingo de cierre de Hegemonía, a siete días exactos del 7 de octubre, una encuesta de la Confederación Nacional de Transportes revelaba que Haddad se encontraba en situación de empate técnico con el candidato que hasta aquí venía liderando con holgura todas las encuestas de opinión: Jair Bolsonaro. De acuerdo con el sondeo de la CNT, había ascendido al 25,2% de la intención de voto, contra los 28% en los que se había estancado Bolsonaro. Vale recordar que la candidatura de Haddad fue anunciada recién hace dos semanas y que en ese lapso de tiempo el candidato sustituto del Partido de los Trabajadores subiera de un 2% a los 25,2% actuales mediante la aplicación de una estrategia de comunicación orientada a hacer entender al elector que votar a Haddad es votar a Lula. Por su parte, Bolsonaro nunca pudo superar los 30 puntos, pese a que viene haciendo campaña hace meses. Al parecer, el controvertido derechista ha encontrado su techo.

Otra novedad que presenta la encuesta de la CNT es que, por primera vez, Haddad aparece superando a Bolsonaro en un escenario de ballotage, hecho confirmado por el prestigioso Instituto Datafolha. En una palabra, se despeja el panorama respecto al futuro de Brasil y, por extensión, de Argentina, con un pronóstico de triunfo de lo nacional-popular sobre la monstruosa campaña judicial y mediática de desprestigio de sus principales cuadros.
La noticia es excelente para Argentina porque permite concluir varias cosas: 1) Si bien no ocurre en automático, la transferencia de votos existe. En caso de que el poder se atreviera a avanzar sobre la libertad de Cristina Fernández para proscribirla, sería posible llevar adelante una campaña con un sustituto y ganar igualmente las elecciones; 2) Las operaciones judiciales y mediáticas tienen un límite bastante bajo en lo que se refiere a su efectividad, ya que solo un tercio de la población parece totalmente cerrada a la posibilidad de votar a un candidato de las fuerzas bastardeadas y verdugueadas por el poder. Por lo que parece, la mayoría está confundida, pero no negada y puede llegar a comprender; 3) Un nuevo gobierno nacional-popular en Brasil va a pesar decisivamente en las elecciones de Argentina en 2019. Lula da Silva seguramente será puesto en libertad y la correlación de fuerzas cambiará, destapándose la olla de la corrupción y la prevaricación del juez Sergio Moro, ayudando a que los argentinos comprendan que otro tanto hace en estas latitudes el juez Claudio Bonadío.

Entonces esta edición de nuestra Revista Hegemonía —la octava— aparece dedicada casi enteramente a las elecciones de Brasil, haciendo un análisis en profundidad de la coyuntura y también de la historia reciente, para que el lector tenga en exclusividad una explicación detallada y hecha por gente que conoce muy bien el paño en Brasil. Así, el atento lector encontrará en estas páginas un análisis que no verá en ninguna otra parte, con lo que la Revista Hegemonía cumple una vez su función de brindar información de altísima calidad, en primera mano y exclusiva. Un privilegio que con mucha alegría les entregamos a nuestros lectores.
A partir del análisis coyuntural e histórico (este último viene es un muy interesante informe especial aparte), el lector tendrá la posibilidad de seguir las alternativas de la primera vuelta y también del ballotage en Brasil, previsto a realizarse el 28 de este mismo mes. Y así también sacar sus propias conclusiones de cómo eso repercute en nuestro país de cara al futuro. En La Batalla Cultural y la Revista Hegemonía celebramos la entrega de esta nueva edición con una sensación de misión cumplida y esperamos que el lector la comparta con nosotros, en la alegría de poder decir lo que hay que decir sin más condicionamientos que el compromiso con el público que es posible gracias al aporte de nuestros suscriptores. Pretendemos seguir así aun por mucho tiempo, difundiendo la verdad absoluta, que la verdad relativa de los pueblos, hasta la victoria siempre.

Erico Valadares
Revista Hegemonía
La Batalla Cultural