Estaremos parados sobre un país con múltiples urgencias en lo social, con grandes complicaciones económicas y dividido políticamente. El país que dejará Mauricio Macri cuando su mandato finalice no será un país gobernable por inexpertos.

He ahí la cuestión: ayer, hoy y siempre la fuerza política con capacidad de triunfar en las urnas es la que tiene la experticia necesaria para gobernarlo más allá de las dificultades. Esa fuerza política en Argentina es el peronismo, que sabe hacer el rol de piloto de tormentas, sabe estabilizar la situación y sabe, lo que no es menos importante, reactivar la prosperidad general una vez superada la crisis y estabilizado el país.

¿Por qué esto es importante? Porque la esperanza del pueblo argentino está puesta ya en el próximo ciclo de gobierno, porque ya existe la comprensión generalizada de que el actual proyecto ha fracasado en sus propias limitaciones y que ningún cambio en el gabinete puede “enderezar el rumbo”. Incluso el más fanático de los antiperonistas sabe perfectamente que esto es una cuestión de tiempo y en qué tienen que terminar necesariamente los gobiernos que favorecen a los ricos, destruyen la producción y castigan a los trabajadores. Entonces todos sabemos que la esperanza reside en que el peronismo se haga cargo de la situación y haga lo suyo, que es reparar, estabilizar y luego poner en marcha al país.

Los trabajadores y los sindicatos ya empiezan a romper la inercia y se activan en la protesta y el paro mientras el presidente sigue en Estados Unidos, sin capacidad de aportar otra respuesta que no sea un creciente endeudamiento. Los cambios en el gabinete y en el Banco Central —con la noticia de la renuncia de Luis Caputo, quien seguramente ahora vuelve a jugar en la Champions League de los mercados y ya no en Aldosivi, como dice Marcos Peña, despectivamente— son entendidos por la sociedad como un mero cambio de figuras, sin significar modificaciones en la política económica. El pueblo argentino ya comprendió que el gobierno de Macri no va a cambiar, que está determinado a seguir con su plan y que dicho plan termina necesariamente en una crisis terminal. Entonces el pueblo argentino ya cuenta los días para las elecciones para cambiar de gobierno, directamente.

Es la hora de la política, es el momento de presentar un plan alternativo, una propuesta frente al conjunto de la sociedad. Es la hora del peronismo activo y responsable, preparado para la tarea que es su deber histórico. Al momento de escribir estas líneas no volaba una mosca en todo el país: el paro general había sido un éxito luego de una también muy exitosa jornada de movilización y protesta. Esa es la negación de lo que hay y ahora falta la síntesis, falta la concreción de la propuesta superadora para lograr el consenso social necesario, ganar las elecciones y hacer lo que hay que hacer.

Cristina Fernández y Hugo Moyano tienen una relación cambiante, pero han comprendido la necesidad de la unidad entre las patas política y sindical del peronismo para lograr el triunfo que los pueblos necesitamos. El movimiento obrero es la columna vertebral de lo nacional-popular y no puede estar al margen de la construcción cuando el poder impone el ajuste y la muerte.

Y esa es, como decíamos, la responsabilidad histórica de un peronismo unido y conectado a los intereses de las mayorías populares argentinas. Ya ha sido planteada la negación al modelo de saqueo mediante la especulación financiera propuesto e impuesto por Cambiemos desde fines del año 2015. Esa negación ya es clara, el pueblo argentino, hundidos los sectores medios en la pobreza y los más pobres en la miseria y en la indigencia, ya ha dicho basta y ya ha definido que esto no va más. Ahora este pueblo espera la decisión de lo que va, espera que aparezca claramente en el horizonte el proyecto para salir del atolladero y retomar la marcha. La responsabilidad o el compromiso del peronismo con el pueblo es precisamente presentar ese proyecto, presentarse como la alternativa viable y actual y hacerse cargo.

Los peronistas estamos preparados para hacernos cargo y para ponernos la Patria al hombro en este momento de extrema dificultad. Estamos preparados y siempre lo estuvimos. Lo único que se requiere ahora es la unidad entre los que sabemos lo que hay que hacer y los que podemos hacerlo, que es la unidad del peronismo con su responsabilidad histórica. Y, al igual que el límite del ajuste del actual gobierno, esa unidad también es tan solo una cuestión de tiempo. El peronismo va a estar unido para cumplir una vez más, porque esa unidad es una exigencia del pueblo argentino y el peronismo es la expresión de este último. Cuando Argentina lo demanda, el peronismo dice presente. Allí estaremos, como siempre.

*Marco Antonio Leiva
Referente de Identidad Peronista
Mar del Plata