Hotel Rwanda (2004, 121 min.) es una película realizada en coproducción entre Sudáfrica, Italia y el Reino Unido, dirigida por Terry George y protagonizada por Don Cheadle y Nick Nolte. Y es una película que recomendamos fuertemente en este momento. Cada argentino debería verla hoy y sacar de ella la comprensión cabal de lo que significa la Patria y de lo que significa perderla.

Tranquilos, no la vamos a “spoilear”, como suele decir el pibaje despierto de los días que corren. Solo queremos que sepan que Hotel Rwanda es una crónica de lo que Occidente llama la “Guerra civil ruandesa” y no fue otra cosa que un genocidio patrocinado por el imperialismo belga contra los hermanos de esa región de África.

Ahora ustedes nos preguntarán por qué los belgas, que son unos tipos tan macanudos y juegan al fútbol de lo lindo, vamos, por qué esos belgas habrían de patrocinar un genocidio entre los ruandeses, que son igual de macanudos que los belgas. “¿Por qué?”, nos preguntarán y nosotros responderemos: porque Bélgica es un país imperialista y, como tal, tenía intereses en Ruanda y en otras partes.

Entonces los belgas, que al fin y al cabo no son tan macanudos, fomentaron la división del pueblo ruandés —presten atención, acá viene el zapatazo— entre hutus y tutsies. Muy bien, una vez bien establecida esa división y fomentado el odio entre los dos bandos, los belgas armaron a ambos con machetes y dejaron que se maten.

Eso fue en el año 1994, hace poquito. Las cifras de muertos varían entre 500.000 y 1 millón (en un país que hoy tiene 12 millones), y la de mutilados a machetazo limpio es incalculable. Y mientras eso pasaba, los belgas extraían las riquezas naturales de Ruanda sin oposición, puesto que los ruandeses estaban muy ocupados matándose entre ellos en una guerra que los belgas habían armado.

Clarito, ¿no? Bueno, los belgas de hoy, que es todo el imperialismo occidental, con EE.UU., Israel y las corporaciones, quiere hacer Ruanda en Argentina. Quiere que vos, atento lector, seas hutu y que nosotros seamos tutsi. ¿Para qué? Para saquear las riquezas naturales de nuestro país, que son muchísimas, y repartirse la tierra ya despoblada sin ninguna oposición.

Don Cheadle y Nick Nolte, quien representa a un oficial canadiense de las fuerzas de paz de ONU y pone en evidencia la inutilidad de esas misiones internacionales cuando el imperialismo ya definió cómo debe terminar la historia.

Para ellos un genocidio abierto es muy caro y no suele funcionar bien. Es más barato que nos odiemos y nos matemos entre nosotros. ¿No hay tutsis, no hay hutus? ¿Qué tal si probamos, por ejemplo, con progres contra católicos? ¿Chorros contra honestos? Eso para empezar, claro, porque van a ir generando más contradicciones falsas hasta que no aguantemos más y salgamos a liquidar a nuestros vecinos, conocidos y hasta parientes.

¿Eso es lo que queremos? Pensar, argentino, pensar. La Patria necesita que pensemos ahora. No vaya a ser cosa que terminemos como Ruanda, que es como el Congo Belga, pero mucho más actual.