Al parecer, por lo que vemos en las imágenes del acto, el presidente Macri tenía puesto un chaleco antibalas durante su exposición en cierre de campaña en Córdoba.

Como se sabe, los chalecos antibalas se utilizan cuando existe la sospecha o la presunción de que el que lo usa será víctima de un ataque a tiros. Entonces la inteligencia del Estado debe tener información de que alguien está planificando un ataque contra el señor presidente.

Ahora bien, basados en lo del “cui bono”, nos tendríamos que preguntar a quién le podría convenir un atentado a Mauricio Macri. Fríamente hablando: ¿Quién podría ganar algo con un atentado contra el presidente hoy?

Nadie del lado del peronismo y del llamado kirchnerismo, por supuesto. Y mucho menos teniendo en cuenta la naturaleza de estos, que son mansos a no más poder. Ni en los mejores momentos de Macri, cuando la militancia estaba muy angustiada y sentía que no daba más de tanto maltrato, a nadie se le ocurrió atentar contra el presidente.

¿Por qué alguien pensaría en eso ahora que Macri se derrumba y está a punto de ser derrotado en las urnas? No, no, del lado de lo nacional-popular no hay queriendo atentar contra Macri, más bien todo lo contrario: a Macri lo queremos entre algodones, sano y salvo, bien alimentado y lúcido. Queremos que esté bárbaro físicamente para que lo podamos derrotar electoralmente.

Eso es verdad. ¿Y entonces? ¿Para qué demonios es el chaleco antibalas? No hay forma de saberlo, pero nos podemos imaginar que es para generar la idea de que Macri está expuesto a un ataque a tiros, que hay gente pensando en hacer eso. ¿Para qué? Quizá para llevar a cabo un atentado de falsa bandera y que la opinión pública —que es la opinión privada, como decía Quino, en manos de los medios— adjudique dicho atentado a los que de ninguna manera lo pueden cometer.

Pueden estar preparando la opción de la “puñalada” a Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil. Como nosotros no hacemos eso, lo hacen ellos mismos por nosotros para victimizar al candidato y cambiar el resultado de las elecciones.

Ya sabemos que la gente común, la que no piensa en política salvo cuando debe ir a votar, vota efectivamente por motivos muy prosaicos. Uno de esos motivos es la lástima: “Pobre Macri, le pegaron un tiro”. O la bronca: “Qué malos estos tipos, le pegaron un tiro a Macri”. Esa es la función de la “puñalada” bolsonarista como operación política.

Es bueno que vayamos difundiendo esto para que más tarde no nos vengan a decir que nosotros cometimos un atentado. No hacemos ni haremos eso, y mucho menos contra un sujeto que atenta contra sí mismo y va a perder.

Calma y fe. Y atención. Seamos vivos, que lo demás no importa nada.

A continuación, el video del cierre de campaña de Macri en Córdoba, para que cada cual saque sus propias conclusiones sobre lo que se ve ahí.