Los cracks de lo nacional-popular

Después de haber desandado los vericuetos del sentido común colonizado en ¿Por qué somos así? y puesto en evidencia la manipulación de los medios de difusión de las corporaciones en Mordisquito, La Batalla Cultural presenta su más reciente trabajo: Los cracks de lo nacional-popular, un libro orientado a la formación de la militancia y la micromilitancia. Para mayor precisión, este nuevo libro tiene por objetivo aportar un granito de arena a la resolución de uno de los principales problemas de nuestra actualidad, que es la escasez de formación política entre los que militamos la causa de los pueblos en el cotidiano. Dicha cuestión reviste de gravedad y es más bien práctica que teórica. Al escasear la formación —en una palabra, la doctrina—, el militante y el entusiasta de lo nacional-popular se encuentran sin las herramientas necesarias para la difusión y la generalización de su verdad en la sociedad.

El análisis que se quiere objetivo demostrará que, históricamente responsables por la formación y el adoctrinamiento de las bases, los partidos políticos han hecho crisis y han venido vaciándose desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y el correspondiente triunfo de la antipolítica en Occidente y sus semicolonias. Esa crisis y ese vaciamiento darán como resultado la escasez de formación antes mentada, allí donde la militancia ya no tiene la debida contención ideológica de los partidos populares y así va perdiendo la costumbre de recurrir a sus referentes para conocer la verdad que debió socializar. Ahí está la gravedad del problema: seguimos militando con pasión la causa justa de las mayorías populares, pero cuando debemos argumentar la justicia de esa causa y su representación de los intereses de aquellas mayorías populares, entonces nos faltan los elementos ideológicos básicos para que la argumentación tenga éxito y podamos convencer al otro. Nuestra militancia se convierte de este modo en una resistencia ante una sociedad que no nos comprende y sigue presa del discurso neoliberal y fascista de los medios de difusión del poderoso, justamente por no escuchar de la militancia nacional-popular la otra campana.

¿Dónde están esos elementos necesarios para la argumentación y el convencimiento? Pues precisamente en la obra de los referentes ideológicos de siempre, a los que hemos dejado de consultar a partir del corrimiento de los partidos políticos en todo lo que se refiere a la formación, al adoctrinamiento. Y allí quiere La Batalla Cultural aportar, en el fomento a la lectura de esas obras y en la actualización de las ideas allí contenidas que, por otra parte, son más actuales que nunca.

El militante que desconoce los análisis de Jauretche sobre la mal llamada “prensa independiente” será susceptible, sin lugar a dudas, a las operaciones de los medios y a “comerse la curva” una y otra vez, justo por no comprender la naturaleza del truco, ya magistralmente desentrañada por Jauretche hace seis décadas y más; desconocer la descripción del imperialismo económico que hace Scalabrini Ortiz al denunciar los intereses británicos y occidentales en general que operan en la política de nuestro país equivaldrá a desconocer el enemigo de los pueblos, representado hoy en las corporaciones y en sus personeros locales; hacer de Evita una “santa” y un ícono cuasi religioso ocultará lo sustancial de su discurso, cuyo contenido es profundamente popular en un sentido estricto de clase social y no pierde de vista jamás al enemigo de los pueblos. Otro tanto ocurre cuando desconocemos el pensamiento de Cooke, Hernández Arregui y de todos los demás referentes del pensamiento nacional-popular: nos quedamos en la ignorancia de sus aportes, tratando de inventar lo que ya existe y está muy bien logrado, mientras el poder sigue adoctrinando a las mayorías para su propia destrucción.

Como un modesto aporte al intento de mitigar los efectos de la escasez de formación y doctrina aparece entonces Los cracks de lo nacional-popular con la síntesis comentada de la enorme obra de estos cinco referentes ideológicos del pueblo-nación: Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Eva Perón, John William Cooke y Juan José Hernández Arregui. El objetivo es brindarle al lector una rápida introducción a sus obras e incentivar la posterior profundización en ellas, a la búsqueda de la formación militante integral, constante y ordenada, que consideramos debe partir siempre de aquello que van legando los militantes de ayer.

En sus 128 páginas, Los cracks de lo nacional-popular propone una lectura rica y además divertida, en la que la metáfora futbolera introduce al asunto candente de la equivalencia necesaria de pueblo y nación que resulta en los intereses nacional-populares indivisibles. Veremos allí cómo el poder sustrae a la nación su contenido popular, como en una prestidigitación, para gobernar favoreciendo a las minorías privilegiadas y en detrimento de las mayorías populares, gracias a la incomprensión de estas y ante la mirada impotente de unos militantes acorralados por el poderío mediático.

Los cracks de lo nacional-popular quiere ser eso, una obra liviana e introductoria a palabras mayores y representativas de la verdad de las clases subalternas en nuestro país y en toda la Patria Grande latinoamericana. La Batalla Cultural quiere aportar y aporta a la construcción de una nueva mayoría que ponga límite al neoliberalismo y posibilite un nuevo amanecer de los pueblos con poder político en el Estado y en control de las riendas de su propio destino de pueblo-nación.

 

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