En los últimos años se ha hablado muchísimo del blindaje mediático, pero muy poco se ha explicado sobre él. Y, como a nosotros nos gusta escribir sin vueltas, diremos que se trata del servicio de guardaespaldas más eficiente del que gozan los poderosos.

Sin dudas que una metáfora calce tan bien es porque no es obra de nuestra autoría, sino del crack Homero Manzi, uno de los militantes más comprometidos con el campo nacional-popular, quien alguna vez atestiguó que Bartolomé Mitre antes de morir dejó “un guardaespaldas para custodiar su memoria”, haciendo alusión directa al Diario La Nación.

Sin embargo, este guardaespaldas no protege al poderoso mientras lo carga en sus brazos y esquiva las balas al ritmo de I Will always love you (la canción de Whitney Houston). Este guardaespaldas —que a la vez hace de sicario— arrebata de prepo el arma más peligrosa y letal de nuestros tiempos: la información.

Ese es el verdadero servicio que ofrecen los grandes medios de comunicación de masas, el de proteger la información al mismo tiempo que la ocultan. Pero cuando el servicio se vuelve más que obvio y se requiere acallar las voces de aquellos que ponen en tela de juicio la objetividad e independencia de la prensa, es cuando su verdadera maquinaria se pone en marcha y te clava en primera tapa una noticia aparentemente acorde a los intereses del pueblo, aunque cuidándose, obviamente, de poner en riesgo la vida de su cliente, ya que nadie resiste una tapa de un medio corporativo, salvo Cristina.

Mitre, Magnetto y Herrera de Noble, junto a Videla en Papel Prensa. Los servicios de blindaje mediático brindados al poder fáctico por parte de La Nación y Clarín vienen de larga data y siempre han sido muy bien remunerados por el poderoso.

Un ejemplo de ello lo podemos encontrar al someter a un análisis del discurso (sintáctico-semántico) las tapas de los diarios Clarín y La Nación en relación al aumento de las tarifas. Mientras que el lector habitué de estos periódicos se pone orgulloso de que su contrato de lectura no se rompa —concepto acuñado por Eliseo Verón— y se mantiene su aparente objetividad al publicar esta clase de noticias, nuestro sagaz lector adoctrinado en el análisis crítico del periodismo corporativo y que aprendió a no tragarse ningún buzón intuye que algo raro hay. Y, efectivamente, algo raro hay porque ambos diarios utilizan la misma estrategia discursiva de esconder al responsable de los aumentos de las tarifas.

En este nivel de análisis, desmantelamos los enunciados en su estructura básica (sujeto + verbo + predicado) y clasificamos a los actores involucrados en agentes (responsables o causantes) y pacientes (afectados). Para detectar ambos actores y ver la opereta de ocultamiento del blindaje mediático, vamos a analizar los titulares porque ellos —según van Dijk— programan el proceso de interpretación y aportan una definición subjetiva de la situación, es decir, nos marcan la cancha de cómo debemos leer el resto del artículo.

Para ejemplificar lo dicho, vamos a tomar una serie de titulares de tapa de los dos diarios mencionados que son apenas una muestra de la operación sistemática que estos medios utilizan para construir sus discursos y manipular al sentido común, que es colonizado día a día mediante recursos como estos.

Comenzamos con este titular: “Aumentan las tarifas de la energía y el transporte por sobre la inflación prevista”. (La Nación). “Aumentan las tarifas” es una transformación de la estructura básica “X aumentan las tarifas”, provocando una pasivización que no deja reponer el agente y no aclara quiénes aumentan las tarifas. ¿O acaso las tarifas aumentan solas? Al menos alguien tiene que autorizar su aumento.

Luego vemos la misma noticia enunciada con la misma lógica en el otro diario: “Anuncian fuertes aumentos de luz, gas y transporte en el primer cuatrimestre”. (Clarín). “Anuncian fuertes aumentos” es una transformación de la estructura básica “X anuncian fuertes aumentos”, generando otra pasivización que no permite reponer el agente, es decir, no aclara quiénes son los que anuncian los aumentos.

Resulta claro que las transformaciones de la estructura básica tienen como objetivo el ocultamiento sistemático por parte de los medios de difusión del agente responsable del aumento de las tarifas. Casualmente, ambos medios optan por la misma estrategia, colocan en el podio de su agenda los principales hechos que afectan al bolsillo del trabajador sin nunca dejar en evidencia quién es el responsable de tal medida.

El periodismo corporativo nos blinda la información y nos oculta los elementos que se requieren para resolver dichas pasivizaciones.

Sin embargo, nuestro lúcido y atento lector sabe fácilmente que los agentes ocultados, los que anunciaron y los que aumentaron son, ni más ni menos, que los empresarios que nos gobiernan. Como siempre sostenemos, este tipo de operetas nada tienen de inocentes, están cargadas de significados no explicitados que solo pueden ser detectados a partir de una lectura minuciosa.

En este sentido y siguiendo el mismo análisis esbozado en los párrafos anteriores vamos a observar otros dos titulares en los que, esta vez, se opta por incluir a los actores sociales.

Aunque, obviamente, los actores no son los responsables de los aumentos de las tarifas, sino los damnificados. Veamos cómo se los representa en esta construcción de sentido: “Kirchneristas, piqueteros y gremialistas marcharon contra la suba de tarifas”, (Clarín). A diferencia de los otros titulares, en este caso vemos como sí se respeta la estructura básica “X marcharon contra la suba de tarifas”. Esta vez está bien claro quiénes son los actores (pacientes) involucrados. Vemos que, cuando se quiere, no se usa una pasivización para ocultar a los actores.

Y lo mismo ocurre en la tribuna de la oligarquía. Leemos: “Marcha de los gremios opositores contra los aumentos de tarifa”. (La Nación). En este caso el recurso es mucho más complejo, porque no sólo hay una transformación de la estructura básica Los gremios opositores marcharon contra los aumentos de tarifas, sino que además se genera una nominalización deverbal, es decir, se forma un sustantivo a partir de un verbo —rasgo característico del lenguaje periodístico— por lo que el verbo “marchar” se convierte en el sustantivo “marcha”. Desde una perspectiva pragmática, se advierte la intencionalidad de restarle importancia al actor de la acción, en este caso, los gremios opositores.

Cuando pensamos que el blindaje mediático comienza a agrietarse es, en realidad, cuando más fortificado está. El análisis anterior lo revela, los medios ponen a la luz o condenan al ostracismo mediático según lo que ellos quieren.

Y si no estás muy familiarizado con el análisis del discurso, pero tu olfato te dice que algo huele mal, recordá que el método de Jauretche de ponerse en la posición contraria de lo que diga La Nación —y también Clarín— tampoco falla, nunca lo hace. Y de esta manera no vamos a romper el blindaje puesto por el guardaespaldas de los poderosos, pero al menos no nos vamos a tragar más su buzón.

*Mauro Brissio