Lo que están planteando es volver a la apertura petrolera. ¿Para qué? Para entregarle de nuevo la faja del Orinoco, la faja petrolífera y la producción petrolera venezolana a las grandes transnacionales como ya lo hicieron en el pasado.

Las privatizaciones eran una exigencia, eran un mandato que venía del Norte. “Bueno, yo te presto tantos millones de dólares o te refinancio la deuda si tú privatizas”, y ellos escogían, claro, escogían el lomito, Sidor. Si tú privatizas CANTV, si tú privatizas IASA y PDVSA ya la habían comenzado a privatizar.

Era una república privatizada, ya no era una república. Ustedes saben de dónde viene la palabra y el concepto “república”, de la res publica, la cosa pública, lo público que no es lo privado. Donde todo se privatiza no hay república, no hay Estado. Aquí no había Estado, aquí había un Estado de figura, subordinado a la burguesía que dictaba sus normas en función de sus intereses y no de los intereses de lo público, de lo nacional, de lo patrio.

Fue exactamente en el 2005, en 2006 cuando nosotros iniciamos el desmontaje, el desmontaje de aquello que se llamó la apertura petrolera, que no era sino el camino a la privatización de PDVSA, de la entrega definitiva de cualquier vestigio de soberanía y no sólo de soberanía, hubiera sido la entrega definitiva de la posibilidad para Venezuela de salir del atraso, del subdesarrollo, de la dependencia.

Bueno, según los convenios de la apertura petrolera, del arbitraje ante cualquier diferencia con los socios había que irla a dirimir a otros países del llamado arbitraje internacional. Ahora nosotros eso no lo aceptamos, las diferencias que puede haber con cualquier socio se van a saldar en los tribunales de la República Bolivariana de Venezuela. Aquí en nuestro país porque estamos en Venezuela, no entregamos la soberanía.

La participación de Venezuela en las antiguas asociaciones estratégicas era en todos los casos menor al 50%, o sea que eso estaba totalmente bajo control de las transnacionales. Ahora en la participación de PDVSA siempre será mayor del 50% y no será menor al 60%. Eso nos garantiza el control de las operaciones.

Hoy, vamos a hablar del hoy. Todas las empresas mixtas deben cumplir con un factor de recobro no menor al 20%. Esto significa que deben aplicar todas las inversiones, toda la tecnología que se requiera para extraer del subsuelo al menos 20 barriles de cada 100 de los que están allí abajo. Nunca se recobra 100%. No.

En el pasado, estas asociaciones hacían una explotación indiscriminada y apenas recobraban 8% del petróleo que estaba allí. Lo cual era un crimen en verdad: sacar 8 barriles por cada 100 y se iban a otro lugar, a perforar más allá. Y perforar más allá de manera indiscriminada. Ahora están obligados a llegar por lo menos al 20%.

Por otra parte, otro daño grave que la apertura petrolera le causó al país fue un retraso criminal —oigan bien esto que esto casi nunca se ha dicho—, un retraso criminal en las labores de investigación científica que PDVSA ha debido desarrollar en estos últimos años, sobre todo a través del INTEVEP, el Instituto de Tecnología Venezolana del Petróleo. ¿Por qué digo yo esto? Porque no fue por negligencia de los investigadores. No, sino que fueron desmantelando de buena manera ese instituto. Porque a las transnacionales y al imperio no les convenía que hubiera muchas investigaciones. De parte venezolana, ah, de ellos sí. Ellos se llevaron quién sabe cuántos secretos.

Ah, el único mercado de destino entonces era Estados Unidos. Todo el destino del petróleo era para Estados Unidos. Ahora el destino es absolutamente diversificado para todas las regiones del mundo. La producción de las transnacionales aquí, en el pasado, hace 11 años, no era considerada como parte de la cuota OPEP. Oigan bien: esto significa o significaba que cuando la OPEP recortaba producción la que tenía que recortar era PDVSA, pero las transnacionales no. Habían liberado las transnacionales de cualquier obligación de seguir las pautas de la OPEP. Era como si estuvieran en otro país, no en Venezuela, entregando la soberanía del país. Y el mundo ha comenzado a aceptar que el que venga a invertir en Venezuela tiene que venir a subordinarse al marco legal venezolano, a la constitución y a las leyes de una república que es soberana.

Porque aquí en Venezuela y en América Latina —sobre todo en América Latina— desde hace años se ha hablado de que hay que facilitar la inversión extranjera, que nosotros necesitamos la inversión extranjera y eso es cierto, y también que muchos países del mundo necesitan hacer inversiones aquí porque una inversión es un interés mutuo. Quisieron presentarnos el tema como algo unilateral, que a nosotros nos interesa la inversión extranjera y por lo tanto había que entregar la soberanía del país. Y, por tanto, había que flexibilizar. Así se hizo para entregar la faja, era la fundamentación de quienes gobernaron Venezuela durante casi un siglo. “La única manera de que aquí vengan las inversiones”, nos decían, “es que no se cobre regalía, no se cobre impuestos”, prácticamente cediendo la soberanía del país.

Y nosotros hemos recuperado la independencia nacional y la plena soberanía petrolera que nos permitieron llevar el cobro de la regalía petrolera, por ejemplo, que la derecha venezolana entregó al 1% —eso es lo que pagaban las empresas transnacionales: de cada 100 dólares pagaban 1 de regalía petrolera—. Nosotros la llevamos a 33% el impuesto sobre la renta petrolera que las transnacionales pagaban al 30%, nosotros la llevamos al 50% y además creamos el impuesto de extracción petrolera y hemos creado ahora, incluso recientemente, un nuevo impuesto llamado el “impuesto a las ganancias exorbitantes”, entre otras medidas. Bueno, producto de esas medidas es que nosotros hemos rescatado para el pueblo, en estos 10 años que han pasado, cerca de 300 mil, más de 300 mil millones de dólares. ¡Ahí está la plata del pueblo! ¡Ahí está la riqueza nacional, ahora distribuida en función de las necesidades del pueblo!

Una política económica, petrolera y fiscal revolucionaria es lo que nos permite tener los recursos necesarios para seguir apoyando las grandes misiones, la inversión social, la construcción de fábricas, la construcción de carreteras, salarios dignos para los trabajadores, seguridad social para la clase obrera, para los pensionados, ahí están los recursos que al pueblo y a los trabajadores se los robaron durante 100 años y más. ¿Quién? La burguesía, arrastrada al imperialismo, se llevaron las transnacionales, nada más ni nada menos (y estas son las cifras oficiales) 30 mil millones de barriles de crudo venezolanos se llevaron. Hasta el ‘75. Bueno, hay que sumar hasta el ‘98, 23 años más. A lo mejor llegaron a 40 mil, 35 mil millones de barriles. ¿Y qué nos dejaron? ¡La miseria, el hambre, ese es el capitalismo saqueador y explotador! Y para poderlo hacer realidad en Venezuela, el imperialismo siempre necesitó gobiernos títeres, gobiernos burgueses y que ahí en Miraflores estuviera siempre la marioneta. Un jalabolas, pues. Pero a Miraflores, ¡más nunca volverá un jalabolas, sino ahí seguirá gobernando un patriota! ¡El pueblo hecho gobierno y el gobierno hecho pueblo!


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